Después de cinco años, nuestros héroes no es que hayan llegado muy lejos, es más, siguen donde les dejamos. En el mismo barrio que ahora ha cambiado de piel. Donde había modestos bloques de pisos, una hermosa corrala del siglo pasado y una calle muy "de andar por casa", ahora hay un sector floreciente en lo financiero, en lo comercial y en lo habitacional. Rascacielos, edificios de apartamentos, comercios más modernos y un hotel con clase en a punto de inaugurarse.
En medio de este bosque de cemento y acero quedan dos humildes hogares, restos del naufragio, supervivientes de la invasión del hormigón, los capitanes de la resistencia: Manolo y Benito. |